Almacén: variantes, números de serie, ubicaciones, tarifas y reposición
El almacén de Gestión Plagas suma variantes de un mismo artículo, unidades con número de serie, ubicaciones dentro del almacén, tarifas por cliente y una pantalla para reponer.
El almacén de una empresa de control de plagas no es solo biocidas: hay cebos en varios formatos, equipos de nebulización o trampas electrónicas con su número de serie, y clientes con precios pactados. Estas son las novedades del almacén, todas opcionales: las usas si te hacen falta y, si no, todo sigue igual.
Variantes
Un mismo artículo puede tener variantes: el insecticida en 1 litro y en 5 litros, concentrado o listo para usar. Cada variante tiene su código, su código de barras, su precio si cambia y su propio stock, y el artículo reúne el total. En presupuestos, albaranes y facturas eliges la variante y se descuenta la que toca. Y no hay que crearlas una a una: escribes cada atributo con sus valores (formato: 1 l, 5 l; tipo: concentrado, listo para usar) y se crean todas las combinaciones que falten.
Números de serie
Marca un artículo como «con número de serie» y cada entrada y cada salida pedirá los números. En la pantalla de números de serie ves cada unidad: en qué almacén está, o a qué cliente se vendió y cuándo. Útil para los equipos que se venden o se instalan en casa del cliente y para atender una garantía.
Ubicaciones
Dentro de cada almacén puedes crear ubicaciones (pasillo, estantería, hueco o «armario de biocidas») con un código corto para la etiqueta. El inventario se recuenta en el orden del recorrido, pasillo a pasillo, para no dejarse nada.
Tarifas por cliente
Las comunidades de propietarios, las cadenas hoteleras o los distribuidores suelen tener precios pactados. Una tarifa reúne precios especiales por artículo, con tramos por cantidad, y un descuento general para el resto. Se asigna al cliente y sus presupuestos y facturas salen con sus precios.
Reponer stock
La pantalla «Reponer» enseña los artículos que están en su stock mínimo o por debajo, con lo que hay que pedir hasta el stock objetivo (o el doble del mínimo, si no lo has fijado) y descontando lo que ya está pedido y sin recibir. El pedido al proveedor se crea en borrador: lo revisas y lo envías; el stock entra cuando registras la recepción.
Y lo de siempre
Las furgonetas siguen siendo almacenes, los certificados descuentan el producto aplicado del almacén del técnico con su lote, y el libro oficial de movimientos de biocidas se rellena con lo que ya haces. Las fichas de seguridad y los albaranes se siguen leyendo con IA. Todo en almacén y biocidas.
Foto de portada: Samuel Zeller, dominio público (CC0), vía Wikimedia Commons.
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